miércoles, 6 de marzo de 2013

El número del diablo

Hoy me he levantado con el miedo metido en el cuerpo. Miedo, yo. Eso sí que es grave. Será porque la vida me ha enseñado a temer a los días como hoy.
Anoche evitaba dormir por no tener que levantarme esta mañana, por no enfrentarme a las pesadillas que suelen anclarse entre mi almohada y yo. Aún a riesgo de parecer loca puedo afirmar, y afirmo, que el seis me la tiene jurada por alguna extraña razón que desconozco. El seis, incluso el dieciséis, y por supuesto, el puto veintiséis. Podría dormir del cinco al siete y me ahorraría la presión en el pecho de la noche anterior, como todos los meses.
Rezo para que este mes sea diferente, ni siquiera pido un buen día, con un día normal me conformo, pero, por favor, que no me duela. Que no me duelan, que no me duelas.

Hasta el mes que viene.

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