Todavía recuerdo el día que compré el billete, y hace ya una semana, y las veces que conté los días que quedaban para entregárselo a la azafata. Tú no lo sabes, pero cada día que ha llovido he contado los días que faltaban, porque sentía que el agua que caía eras tú diciéndome: "Jo Lu, ya queda menos para que asesines este silencio".
Ya me conoces y sabes que la pasión y la intensidad viven conmigo, y recuerdo que el miércoles no podía ni dormir, no sabía ni qué echar de equipaje, porque te prometo que lo que menos me importaba eran las objetos materiales que llevara en las manos, llevaba tantas cosas emocionales que creo que si las hubiera tenido que meter en una maleta, tendría que haber facturado por lo menos cuatro.
Solemos decir que nos gusta hacer planes para luego no cumplirlos, pero esta vez ha sido diferente, porque yo planeé compartir contigo un puñado de buenos momentos, y lo que he conseguido ha sido vivir como si fuera un trozo de ti. Aunque pensándolo bien, supongo que superar las expectativas, sentir más allá de lo que crees que es posible experimentar, también es un modo de no cumplir los planes.
- Qué días más intensos.
- Estando juntas no podía ser de otra manera.
La verdad es que siempre digo que tienes el don de decir las frases adecuadas en los momentos adecuados, pero nunca has estado tan acertada como aquí. Contigo todo es intensidad, por esa manera tuya que tienes de vivir, esa capacidad de exprimir hasta la última gota de sentimiento que se te clave, ya sea de tristeza o de felicidad. Pero sentir siempre es bueno, aunque se sienta dolor, eso es algoque tú me enseñaste. Por eso tú eres tan buena, por eso tu hueco en mi vida siempre está reservado, porque tú eres sentimiento.
He aprendido a sentir, a sentir sin miedo, sin tapujos, a que tengo derecho a estar triste, y que puedo ser feliz sin motivo, que tú me has enseñado que las emociones siempre son bienvenidas. Igual que me has enseñado que la distancia no se mide en kilómetros ni el tiempo en minutos.
A ti, que estás en otro país, que incluso acostumbras a hablar en otro idioma, te tengo más cerca que a la mayoría de las personas que tengo a mi alrededor, que me tocan, me abrazan o me besan incluso, aunque tú ni siquiera me hayas hablado en todo el día.
Tú eres diferente, no te pareces a nadie que conozca, y dudo mucho que nunca lo haga. Y, recuerda lo que hablamos, eres aún más especial porque tú ni siquiera eres consciente de lo distinta que eres del resto. Las conversaciones contigo siempre tienen algo que remarcar, algo que guardar, algo de lo que aprender, y desde que te conozco no he hecho otra cosa que empaparme de ti, y aprender contigo. Pero que te voy a contar yo que tú no sepas. Que me he empapado con tu lluvia.
Si antes eras importante, después de este viaje eres absolutamente irreemplazable, inamovible. Te tengo más dentro de lo que tú te crees, y espero no tener que sacarte nunca. Y lo cierto es que no sé que es lo que realmente puedo aportarle yo a alguien como tú, no sé por qué motivo he tenido el privilegio de conocer tus entresijos y ese mundo interno tuyo, que más que un mundo es un universo, y qué universo.
Que aunque esté lejos, de ti siempre voy a estar cerca, que yo te voy a amansar cuando salgas, fiera, y cuando quieras reventar contra las aceras. Que a mí no me tienes que mostrar tus cicatrices, que yo las veo en tus ojos. Que he venido feliz de saber que hay gente que te cuida, que no te van a faltar abrazos, aunque nunca van a ser como los nuestros, cuando te deshielas.
Vete al carajo si quieres, pero yo me voy contigo. Que este invierno el cielo ha llorado con más fuerza porque tú no estás, que Supersubmarina ha cantado bajo la lluvia y el mar se está poniendo celoso de esas montañas.
Desde que estás, aquí dentro no deja de llover.
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